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Saberes ancestrales y educación superior: la apuesta por una salud y educación intercultural

Escribe Camila March


La incorporación de los saberes medicinales de los pueblos originarios al sistema de salud dominante, así como la inclusión de sus demandas y perspectivas en el ámbito educativo, es una reivindicación con una larga trayectoria histórica. Estas demandas se articulan y materializan concretamente en la Diplomatura en Salud Intercultural y Pueblos Originarios en Patagonia, a cargo de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) en Chubut.

La Diplomatura en Salud Intercultural y Pueblos Originarios en Patagonia dio comienzo el pasado 15 de mayo, con alrededor de 90 inscritos pertenecientes a distintos puntos del país gracias a su modalidad virtual. Tiene como objetivo lograr un diálogo real entre la biomedicina y la Medicina Mapuche-Tehuelche, integrando distintos conocimientos que van desde los derechos humanos y la educación sexual integral hasta cuestiones ancestrales de la medicina de los pueblos originarios. Para eso, se organiza en ocho módulos que recorren salud intercultural, problemáticas del pueblo mapuche, pensamiento decolonial, lawentuwün (plantas medicinales), alimentación y territorio. El proyecto está dirigido a trabajadores de la salud pública, educadores, gestores culturales, expertos en medicina indígena y profesionales de las ciencias sociales y humanidades.

“Respecto a la parte medicinal y espiritual hay como una resistencia, una falta de conocimiento. La gente se sabe curar con plantas actualmente, lo hacen y lo vienen haciendo hace muchos años también. Por ahí uno toma un té de manzanilla y no sabe que es una planta medicinal”.

La juventud indígena se involucra en esta lucha por el reconocimiento y la integración de sus saberes ancestrales. Tal es el caso de Manuel Salazar, un joven indígena quien ha estado en proceso de autorreconocimiento como miembro del pueblo mapuche durante casi 10 años. La experiencia de Manuel está marcada por una notoria ausencia de contenidos sobre pueblos originarios en el sistema educativo a lo largo de toda su trayectoria académica. Por un lado, señala la paradoja de haber realizado parte de sus estudios en el Liceo Militar General Roca de Comodoro Rivadavia sin que jamás se haya hecho mención del genocidio indígena liderado por la persona que da nombre a la institución. Por el otro, como actual tesista de la Licenciatura en Gestión Ambiental en la UNPSJB, comenta que el territorio se estudia desde la geografía y la ecología, pero no desde una perspectiva indígena, que aporta conocimientos ancestrales sobre los usos medicinales y espirituales de las plantas y la tierra.

“Ahora estoy del otro lado, porque mi escuela se llama Liceo Militar General Roca. A los que saben de historia les va a llamar más la atención, porque el General Roca fue el que llevó adelante el genocidio en la ‘campaña del desierto’. En esa escuela a mí no me enseñaban nada de estas cosas. Yo siempre lo cuento en cambio porque es parte del aprendizaje y de la vida. Yo fui aprendiendo gracias a la universidad”

Actualmente, Manuel forma parte del cuerpo docente de la diplomatura, y participa en el dictado del octavo y último módulo de la misma, denominado “Territorio”. Su rol implica acompañar y hacer de soporte entre lo académico, su carrera de Gestión Ambiental y su experiencia en el territorio, centrándose su aporte más directo en la parte conceptual y de distintos temas abordados en su carrera. Más allá del “rol técnico” que cada docente cumple en la diplomatura, lo que Manuel destaca es la interdisciplinariedad y la integración de estas distintas trayectorias. El aprendizaje es colectivo, sostiene, y es por ello que la suma de las distintas experiencias y de las diversas voces es fundamental para lograr una educación integral.

“Son distintos conocimientos, se va a trabajar derechos humanos, educación sexual integral, con todas estas cuestiones que son ancestrales. También hay mucho de lo que uno va a hablar que es recontra antiguo, conocimiento mapuche tehuelche de plantas medicinales y prácticas que se fueron pasando de familia a familia”

El lanzamiento de la diplomatura se enmarca en un contexto clave, indica Manuel, dado que se está discutiendo la modificación de los planes de estudio. Es una ventana de oportunidad para, mediante la diplomatura, lograr insertar en agenda la vinculación entre los saberes indígenas y los saberes hegemónicos. En este sentido, subraya que el fin de la diplomatura es la generación de un espacio que permita superar las barreras sanitarias y que la medicina de los pueblos originarios, un saber ancestral y con miles de años de práctica, se integre en el sistema de salud.

Foto: Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud – unpsjb

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