Reproducimos el posicionamiento público de los Lof Kinxikew y Melo
Ante las novedades judiciales conocidas durante las últimas horas desde pu Lof Kinxikew y Melo consideramos necesario hacer pública nuestra palabra.
Durante todos estos años, quienes ejercemos la responsabilidad de conducir pu Lof, Logko Lucas Melo y Logko Amancay Quintriqueo, hemos transitado cada una de las instancias judiciales e institucionales que estuvieron a nuestro alcance. Lo hicimos y continuamos haciéndolo acompañados por nuestro abogado Luis Virgilio Sánchez y el Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas (ODHPI). Presentamos escritos, interpusimos recursos, solicitamos medidas,pedimos ser escuchados y propusimos instancias de diálogo. Y aun así después de lo sucedido el 19 de agosto, seguimos recurriendo a las vías judiciales. Nuestra defensa volvió a presentarse ante el Juzgado para exigir que se cumplan las propias decisiones judiciales y que cese la presencia de las fuerzas de seguridad en el territorio. Esto también tiene que ser conocido por la sociedad. Porque durante demasiado tiempo se intentó construir alrededor del Pueblo Mapuche una imagen asociada a la violencia y al desconocimiento de las instituciones. Nuestra historia en este conflicto demuestra exactamente lo contrario. Hemos tenido paciencia, recurrimos a la Justicia, buscamos vías de diálogo. Sostuvimos nuestra palabra. Y hemos mantenido la tranquilidad incluso frente a situaciones profundamente dolorosas y humillantes para nuestras familias. Nuestras decisiones están determinadas por la historia de nuestras familias. Por la posesión territorial de nuestros abuelos y abuelas. Por quienes nacieron, vivieron y criaron sus animales, formaron sus familias y dejaron allí sus huellas. Por nuestros mayores que nos enseñaron a reconocer este territorio como parte inseparable de nuestra propia existencia. Y por nuestra responsabilidad de garantizar que esa historia tenga continuidad y ahí está nuestra legitimidad.
LO OCURRIDO EL 19 DE AGOSTO NO PUEDE NATURALIZARSE. Cuestionamos profundamente la manera en que el Poder Judicial de Villa La Angostura, bajo la responsabilidad del juez Francisco Astoul Bonorino, llevó adelante el procedimiento del 19 de agosto. Porque lo que vivimos fue doloroso, humillante, entendemos que existieron graves irregularidades que deberán ser discutidas y determinadas en los ámbitos correspondientes. Frente a todo eso, nuestra respuesta fue mantener la tranquilidad, porque sabemos quiénes somos, porque ninguna reivindicación territorial puede estar por encima de la vida y la integridad de nuestra gente.
ESTE CONFLICTO NECESITA UNA RESPUESTA POLÍTICA. Queremos señalar con claridad que las autoridades políticas de la Provincia de Neuquén tienen una enorme responsabilidad en la búsqueda de una resolución del conflicto de fondo. No alcanza con observar desde afuera mientras un conflicto territorial de décadas termina siendo abordado exclusivamente mediante expedientes, órdenes judiciales y fuerzas de seguridad. Tienen la responsabilidad de tener las condiciones para resolverlos. Por eso convocamos a las autoridades provinciales a asumir un rol activo, responsable y comprometido en la construcción de una instancia que permita abordar el conflicto territorial de fondo. Nosotros estamos dispuestos al diálogo. Esperamos de la otra parte y del Estado la misma voluntad. Porque dialogar no significa renunciar a nuestros derechos, más bien a tener la valentía de abordar el problema de fondo.
LO QUE OCURRIÓ EN ESTOS DÍAS TAMBIÉN HABLA DE QUIÉNES SOMOS. Cuando parecía que nuestras familias estaban solas frente a un enorme aparato estatal, apareció la fuerza de lo colectivo. Llegaron pu lamgen, comunidades, organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y sindicales. Trabajadores y trabajadoras. Llegaron quienes sostienen todos los días la salud y la educación pública. mujeres y diversidades, referentes de barrios populares. vecinos y vecinas. compañeros y compañeras de tantas luchas con las que nos hemos encontrado y acompañado a lo largo de los años. Y eso no ocurrió por casualidad. Esos vínculos fueron construidos. Nos hemos encontrado en las calles. Nos hemos acompañado en momentos difíciles, aprendiendo que la defensa del territorio no está separada de la defensa de la salud y la educación pública, de los derechos de los trabajadores, de las luchas de las mujeres y las diversidades, del derecho a la vivienda y de la dignidad de nuestros barrios. Son luchas diferentes, con historias diferentes. Pero sabemos reconocernos cuando un derecho está siendo vulnerado. Y el 22 de agosto todo eso tomó una dimensión que jamás vamos a olvidar. La enorme caravana que recorrió el territorio no fue solamente una demostración de acompañamiento a Kinxikew y Melo. Fue una respuesta colectiva frente a lo que había sucedido. Cada vehículo, bandera, organización, familia, cada persona que recorrió kilómetros para estar. Los abrazos que recibimos. Cada mensaje. Cada persona que difundió nuestra palabra. Todo eso decía algo: no estábamos solos. Pero decía algo todavía más profundo…
…HABÍA GENTE QUE NOS CREÍA. Gente que conocía nuestra historia. Gente que podía mirar lo ocurrido y reconocer que detrás de tantas construcciones y estigmatizaciones sobre el Pueblo Mapuche había familias, había comunidad, había memoria y había una causa que merecía ser acompañada. Eso para nosotros tiene un valor inmenso. Porque la legitimidad no se construye de un día para otro. Se construye caminando, estando, acompañando las luchas de otros y permitiendo que otros acompañen las nuestras. Se construye cumpliendo la palabra, generando confianza. Y la movilización de estos días y la enorme caravana del 22 de agosto también hablan de quiénes somos y de los lazos que hemos sabido entrelazar durante tantos años. LAS LUCHAS SON COLECTIVAS. Quizás una de las enseñanzas más profundas que nos dejan estos días sea esa. Nadie se salva solo. Cuando intentaron aislarnos, apareció una comunidad mucho más grande. Cuando intentaron reducir nuestra historia a un expediente judicial, apareció la memoria. Cuando desplegaron la fuerza, apareció la solidaridad. Y cuando quisieron hacernos sentir pequeños, aparecieron cientos de personas para recordarnos que las luchas verdaderas nunca se sostienen en soledad. A quienes estuvieron desde el primer momento, quienes llegaron al territorio, quienes hicieron kilómetros,quienes participaron de la enorme caravana del 22 de agosto, a quienes marcharon, quienes difundieron, a quienes llamaron, a quienes pusieron sus organizaciones a disposición y a quienes simplemente se acercaron a abrazarnos y decirnos: Estamos con ustedes. Todo eso también forma parte de esta historia y nos reafirma una vez más que VALE LA PENA LUCHAR.
Seguimos de pie y fundamentalmente con la certeza de saber quiénes somos, de dónde venimos y por qué defendemos la continuidad de nuestras familias en el territorio. Después de todo lo vivido tenemos memoria y queremos que nuestros derechos sean respetados para construir una solución que nos permita vivir en paz.
Por Territorio, Libredeterminacion y Dignidad, Porque las luchas son colectivas y porque vale la pena luchar, Marichiwew, Marichiwew!!!!
Foto: Pueblos Originarios en Lucha




