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La caminata de Warmis llegó a San Salvador de Jujuy: “La Pachamama nos pide que la defendamos”

Mujeres integrantes de comunidades originarias arribaron a San Salvador tras días de marcha desde la Puna. Denuncian el saqueo del agua y los territorios, los desalojos violentos y la complicidad estatal con las mineras. Proyectan llegar a la ciudad de Buenos Aires en coincidencia con el Día Internacional de la Mujer Originaria.

La segunda caminata de las Warmis partió el pasado lunes 3 de agosto desde Rinconada. Las mujeres, atravesaron Abra Pampa, Humahuaca, Tilcara, Tres Cruces, entre otros poblados, realizando ceremonias de agradecimiento y pedido de protección en cada parada. La mañana del 12 de agosto, las manifestantes ingresaron a San Salvador de Jujuy para visibilizar la crisis que definen como ambiental y territorial que afecta a la Puna.

En el marco del mes de la Pachamama – Madre Tierra, las marchantes apuntan contra la explotación minera a gran escala, la contaminación de las cuencas de agua dulce y el uso indiscriminado de los bienes comunes naturales en la Puna y las quebradas. La travesía busca sensibilizar sobre la pérdida de la biodiversidad y denunciar las violaciones a los derechos de los Pueblos Indígenas.

La jornada en la capital provincial comenzó con una movilización y protesta frente a la Casa de Gobierno provincial. Allí, un año más, no lograron ser recibidas por el gobernador Carlos Sadir, aunque entregaron sus reclamos en la Secretaría de Gobierno. Sin que la negativa las detenga, la columna marchó hacia las puertas de la Legislatura provincial. En el edificio parlamentario, las referentes indígenas entregaron notas con firmas recolectadas durante la caminata dirigidas a las comisiones de Medio Ambiente y a la Secretaría de Pueblos Originarios.

Durante la tarde, el espacio del movimiento Llankaj Maki albergó el conversatorio “Voces de Resistencia”. La música popular marcó el tono de la reunión con las intervenciones de las integrantes del grupo de sikuris Wayra Warmis, Rut Alonso y el músico Bruno Arias. Sin embargo, el centro del encuentro estuvo en la palabra de las protagonistas del territorio.

“La Pachamamita nos pidió, ella es la que nos está impulsando, nos está pinchando y nos dice: ‘Hijos, hijas, muévanse que ya me están haciendo daño, por favor defiendanme, ya no aguanto más'”, expresó Florencia Solís, de la Comunidad Aborigen de Puya Puya de Rodeo. Solís cuestionó con dureza los estereotipos sobre los pueblos originarios y apuntó contra las autoridades: “Por ahí nos dicen que los Kollas somos vagos, ociosos, que no tenemos nada que hacer. Al contrario, las mujeres campesinas trabajamos los trescientos sesenta y cinco días del año. Venimos en repudio a todo lo que está pasando. Los gobiernos nacional, provincial y locales están en complicidad con las grandes empresas, con el capitalismo asesino que viene a invadir, a usurpar nuestras tierras y a despojar a nuestros hermanos“.

Florencia denunció el grave impacto ambiental en la laguna de los Pozuelos, sitio Ramsar situado dentro de la reserva de la biosfera homónima, y alertó sobre la inacción de las empresas que operan desde hace años sin realizar “ningún saneamiento, ninguna remediación”, situación que se agrava con la existencia de “175 pedimientos mineros en torno de la cuenca”. Asimismo, visibilizó la drástica transformación del ecosistema al recordar que lo que fue un espejo de agua poblado de peces y aves playeras, en la actualidad refleja un panorama devastador: “está totalmente seca, es un desierto”, donde la contaminación y la sequía afectan directamente la economía familiar, lamentando que “nuestras llamas, nuestras ovejas se están muriendo, y nosotros vivimos de eso”.

Los testimonios reflejaron el impacto directo que provocan el extractivismo y los negocios inmobiliarios en las familias rurales. Aurora Choque de la comunidad de Inti Yaku Apu Coyamboy, relató los reclamos que presentó ante los legisladores. “Lo que más me duele es que han desalojado a nuestros hermanos. Violan las leyes de los niños, de las mujeres, de los ancianos y de las personas con discapacidad. Planteamos este problema a los diputados, incluso a los que son de los Pueblos Indígenas. ¿Qué hacen ellos? ¿Qué ley tienen? Les preguntamos por qué no defienden a los Pueblos Originarios, porque sabemos que después son los mismos políticos los que se quedan con el territorio”, afirmó.

La falta de aplicación de la consulta previa, libre e informada -establecida por el Convenio 169 de la OIT al que el Estado argentino suscribe- constituye otro de los puntos centrales del reclamo. Modesta, proveniente de la comunidad de Caracara, departamento de Yavi, recordó que ya el año pasado caminó los mismos trayectos para proteger madre tierra y la producción familiar. “Vengo por el agua y por la vida, para dejar una vida mejor a mis hijos y a mis nietos. Nosotros nos sostenemos con lo que tenemos en el campo, con la llama y el cordero. Eso lo vendo para hacer estudiar a mis hijos y salir adelante”, explicó.

El avance sobre las tierras agrícolas y el fin de normativas de protección como la emergencia territorial de la Ley 26.160 aceleraron los desalojos en distintos puntos de la provincia. Una mujer de la Comunidad Aborigen de Guerrero compartió las secuelas del desarraigo forzado: “Nos sacaron con una injusticia enorme a la gente campesina y nativa. Yo jamás quise la ciudad, estoy sufriendo. Mi madre de 100 años presenció todo cuando nos tiraron la casa de cuántos años, la que conservábamos desde la época de mis abuelos. No les importó la historia ni el tiempo que llevábamos ahí”.

La pérdida del territorio implica la interrupción del modo de vida ancestral y de la subsistencia económica. “Tuve que deshacerme de mis animales. Tenía gallinas, patos, ovejas y cabritas. ¿Dónde voy a tener a mis ovejas ahora? Nos desalojaron apenas anularon la ley 26.160 y ahora siguen modificando las leyes. Pareciera que quieren hacer desaparecer a la gente campesina. Nosotros nos sostenemos con lo que nos da la tierra, pero para ellos somos basura.”

Bajo el lema “No hay vida sin agua, no hay futuro sin territorio”, las warmis se preparan para reiniciar la marcha este sábado con rumbo a la provincia de Salta, donde mantendrán encuentros con otras comunidades locales. La hoja de ruta trazada contempla el paso por Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba y Rosario.

El objetivo final de las manifestantes es ingresar a la Capital Federal el próximo 4 de septiembre, en la víspera del Día Internacional de la Mujer Originaria. Desde la organización remarcan que la continuidad de la protesta busca colocar la agenda del agua en el debate público nacional. “El agua es importante, nadie vive sin agua, ni las plantas ni los animales. Lo que están haciendo estos gobiernos al permitir la entrada de empresas transnacionales de todo tipo es un crimen contra la naturaleza y contra los Pueblos Originarios”, concluyó Solís.

Foto: Colectivo Agüitas

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