Ceremonia de Eltün y retorno de nuestros cuifi que che iem (ancestros) al territorio.

Fotos y texto: Jaime Carriqueo

Tal como estaba previsto, en la jornada del pasado sábado 23 de mayo, la municipalidad de la localidad de Cervantes hizo entrega al colectivo Ñimitün Quimün (Recuperando el conocimiento) de los restos óseos pertenecientes al pueblo mapuche hallados en la década del noventa, cediendo también un espacio territorial para levantar un “Eltuhue” (cementerio).

La actividad contó con la presencia de las autoridades municipales, del Consejo de Desarrollo de Comunidades Indígenas (Co.De.C.I.), referentes de comunidades zonales integrantes de la Coordinadora del Parlamento Mapuche Tehuelche, destacándose también la participación del médico forense encargado del procedimiento de exhumación y análisis en aquellos años, y del periodista que realizó la cobertura para un importante medio gráfico de la región, artículos que son parte del archivo histórico.


La actividad comenzó muy temprano en la mañana para la realización de un Nguillipün en el espacio cedido, para luego dar inicio en las instalaciones del Museo del Centenario al acto protocolar, donde se firmaron las actas correspondientes. Más tarde, las cajas que contenían las osamentas fueron cargadas en un móvil municipal y el conjunto de los asistentes se trasladó en caravana al espacio territorial para, mediante una emotiva ceremonia, depositar los restos en una fosa. Así, luego de treinta y dos años de permanecer a resguardo en un depósito, los restos de nuestros ancestros retornaron finalmente a la “mapu” (Tierra).

Firma de actas de restitución y cesión de tierra para el resguardo de los restos

Un desalojo forzado

Sobre el final de la jornada, el colectivo “Ñimitün Quimün” expresó, mediante la lectura de un documento, el malestar ocasionado por la presión que ejercieron personas pertenecientes a un barrio privado para impedir que los restos fueran ubicados en cercanías del “Leufü” (río), como se había acordado en un principio. Aun así, y con mucha fortaleza y convicción, el colectivo y todo el grupo de trabajo aceptó la propuesta hecha por el municipio de ceder otro espacio sobre la barda norte. “Sentimos el impacto que generó estar a orillas del leüfü y que nos corran a las sierras, vivimos un despojo encubierto por el poder político, un traslado forzoso sin diálogo, a presión. Qué profunda injusticia el desplazamiento que se realizó al colectivo de la tierra que guarda la memoria de sus ancestros, justo a cinco días de la restitución de restos óseos humanos que nunca debieron ser arrancados de ella”.

El forense Ismael Hamdan conversa con la Lonco Fermina Pichumil, junto a ellos la Intendenta Claudia Montanaro.

Por su parte, Orlando Carriqueo Huerquen, de la Comunidad Mapuche Urbana “Elel Quimün”, manifestó: “Para nosotros, que los restos hoy estén en el territorio, es de un valor inconmensurable, porque si hay algo que hoy está en discusión en esta Argentina es la tierra, y que nuestros cuifi que che iem (ancestros) hoy estén descansando allí es parte del trabajo y de la lucha en la construcción de esta interculturalidad”. Y agregó: “Mientras la sociedad festeja el nacimiento de Argentina como país, hay que recordar que en aquella fecha de 1810 este espacio seguía siendo territorio libre, hasta que en otro 25 de mayo, pero de 1879, llegan las tropas del ejército argentino a Choele Choel al mando del General Julio A. Roca para iniciar un genocidio, violando su propia constitución. Por eso, la restitución de los restos óseos y la cesión de un espacio territorial, aun siendo una porción ínfima con respecto a todo lo despojado, es una reparación histórica y pone en valor una política distinta que busca ser intercultural, con todo lo que eso implica, frente a una política nacional y provincial claramente racista y anti mapuche, que avalan el despojo comunitario, la apropiación y el corrimiento al implementar proyectos extractivos, buscando así que las familias abandonen los territorios al no haber ninguna posibilidad de habitarlos luego de la contaminación que dejan en la tierra y el agua. Esto es parte de nuestra esencia, porque aun sin saber cómo se llamaban, se hizo un gran trabajo para que nuestros cuifi que che iem vuelvan al territorio, marcando un hecho de alto valor político, cultural y espiritual”.

Pu zomo (mujeres mapuche) celebran la restitución

Una muerte violenta

Fue por casualidad, o quizás causalidad, que los restos que se encontraban en un depósito municipal fueron hallados por Rosalia Palermitti cuando buscaba recursos para una actividad que planeaba. Comprendiendo lo importante de su hallazgo, comenzó a impulsar el trabajo de restitución que la intendencia local acompañó poniendo todo a disposición, iniciando un amplio proceso intercultural participativo. Dentro de las cajas que contenían los restos también se encontraba el expediente judicial con todo el trabajo de investigación y estudios que llevó adelante el médico forense Prof. Dr. Ismael Hamdan en su minuciosa tarea de excavación y exhumación, para llegar a la conclusión de que una joven familia mapuche había sido violentamente asesinada por pares en tiempos anteriores a la avanzada militar, o como dice textualmente una nota enviada al Director del Museo de La Plata para la realización de estudios de Carbono 14: “Por los estudios antropológicos preliminares, los restos pertenecen a aborígenes patagónicos”, mientras que la pericia odontológica indicó que las piezas dentales carecían de caries y se encontraban desgastadas, sugiriendo que correspondían a la masticación de cuero para la fabricación del abrigo y demás.

Encabezada por jinetes, la caravana se dirige al “Eltuhue” (enterratorio)

Dentro de la fosa también se encontraron cuatro puntas de flecha completas y una partida, evidenciando el asesinato de los individuos con estos proyectiles. Para comprender un poco más de la fabricación y uso de esta tecnología, consulté a Matías Deyurka, especialista autodidacta en talla lítica, quien lleva una década fabricando réplicas de puntas de flecha y armas con asombrosa perfección. El propulsor, también conocido como “Atlatl”, fue una herramienta para lanzar proyectiles usada en los cinco continentes por las llamadas civilizaciones prehistóricas. Esta arma, aún usada por los nativos de Australia, utiliza un brazo de madera que extiende la palanca natural de nuestras extremidades superiores, con una base de piedra donde se apoya el culatín de la flecha, y arroja a grandes distancias estos proyectiles de una manera sumamente eficaz y letal. La imagen que consta en el expediente judicial muestra “puntas apedunculadas de base escotada, característica típica del norte del Río Limay hasta el sur de Mendoza (la materia prima obtenida para su fabricación se encuentra en las provincias de Neuquén y Río Negro)”.

Empleados municipales descargan las cajas que contienen los restos óseos humanos

Deyurka también aporta otros datos de sumo interés: en enterratorios ubicados en Isla Mocha (Gulu Mapu – Chile) se encontraron puntas de flecha elaboradas con obsidiana, que por su rastro químico solo se obtiene en los alrededores de Covunco y Cerro Las Planicies (centro de la provincia de Neuquén). En estos Eltuhue (enterratorios) se hallaron además cuentas de collar elaboradas con piedras turquesas, materia prima que puede hallarse a 450 km de distancia de la isla, en Barda Gonzales (Confluencia – Neuquén). (Bibliografía: Obsidianas, Turquesas y metales en el sur de Chile. Perspectivas sociales a partir de su presencia y proveniencia en Isla Mocha – 1000 a 1700 D.C.)

Esto es solo una parte de un gran cúmulo de pruebas para sostener que existió un tránsito milenario y una ocupación libre del territorio a ambos lados de la cordillera, derribando la falacia sobre el origen de la territorialidad del pueblo mapuche, que atribuye una nacionalidad que no existe ni existió, pero que la clase política repite en su discurso negacionista, racista y xenófobo, pisoteando el marco legal y constitucional que dicen defender a capa y espada.

Puntas de flecha de silice halladas dentro de la fosa, por su morfología y tamaño eran arrojadas con el uso del propulsor o athlat.

Foto de portada: Apertura del acto protocolar a cargo de Rosalía Palermitti, Area de Asuntos Históricos de la Municipalidad de Cervantes.

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