Como todos los 4, nuevamente el pueblo de Esquel salió a las calles para visibilizar que continúa la resistencia a la minería metalífera a gran escala. Una lucha que nació hace 23 años en la plaza San Martín, logrando extenderse por toda la provincia de Chubut y el país. En un contexto caracterizado por una política nacional profundamente extractiva y exportadora, la Asamblea No a la Mina sigue priorizando la autodeterminación de los pueblos para elegir un modo de vida que sea armónica con la naturaleza. Entendiendo además, que la prioridad es la defensa del agua y el territorio.
Compartimos el documento:
Hoy nos encontramos aquí, en la plaza San Martín, testigo de nuestra resistencia y de los logros alcanzados por una comunidad que no baja los brazos. La situación es apremiante, es imperioso entender que nuestro país se encuentra sometido a las necesidades de los EEUU. Una y otra vez se firman compromisos y acuerdos para que dispongan de nuestros minerales críticos. En esta carrera que disputan con China, Argentina va a entregar al gigante de América de Norte, aquellos minerales indispensables para las nuevas tecnologías, que serán utilizadas tanto para la paz como para la guerra. Y en esa carrera de poder también está en juego el territorio provincial.
En febrero de este año, ambos países lanzaron un marco estratégico para fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos. En abril, la embajada de Estados Unidos anunció la Iniciativa de Tecnología y Transparencia en Litio EE. UU.-Argentina. Y el mes pasado, Argentina ingresó a PAX SILICA colocando a nuestro país dentro de una red impulsada por Washington para asegurarse la provisión de litio, energía e infraestructura tecnológica, en medio de la disputa global por la inteligencia artificial y la reducción de la dependencia de China.
Sin embargo, Argentina no tiene un lugar relevante dentro del plan de EEUU porque solo será un proveedor upstream, participando de la fase inicial de la cadena de valor con el aporte de materias primas (minerales críticos, agua y energía), concentrando el mayor impacto ambiental, costes y riesgos. Este compromiso, nos ata cada vez más a EEUU y condiciona nuestras propias necesidades futuras. Si bien el gobierno festeja esta nueva alianza, desde el No a la Mina consideramos que es otra forma más de pérdida de soberanía y nos convierte en exportadores de una naturaleza que se agota.

Este contexto representa una amenaza para Chubut, por varios motivos:
1) En el portfolio de los proyectos mineros que está sólo redactado en inglés como una forma más de pérdida de soberanía, en uno de los items se promocionan los principales depósitos de los minerales clave para la transición energética presentes en la Argentina entre los que figuran el litio y el cobre. Pero en el mismo listado están los elementos grupo del platino. Si bien los recursos en Argentina aún no están determinados entre las provincias con los principales depósitos está la provincia de Chubut. Y sorpresivamente descubrimos que se encuentran en las Sierras de Tecka y de Tepuel cuya potencialidad de elementos del Grupo del Platino y minerales metalíferos asociados se conoce desde el año 2001.
2) En la Conferencia de prensa del nuevo Vocero Presidencial, Adrián Ravier, desde Casa Rosada 30-06-2026, expresó que el proyecto del gobierno de Javier Milei para “supuestamente” recuperar protagonismo en el mundo, poner énfasis en una fuerte expansión de las exportaciones; entre ellas, las de productos de la explotación minera. Siendo, la minería de uranio de una prioridad absoluta para completar la cadena de suministros de la industria nuclear argentina e insertar al país en la cadena de suministros global mediante la exportación de este metal. Argentina cuenta con unas 35.000 toneladas de uranio identificadas y recuperables, además de un potencial geológico adicional en regiones como la Cuenca del Golfo San Jorge, Río Negro y Santa Cruz. Notoriamente, encubrió la intención de realizar minería de uranio en nuestra provincia con sus proyectos avanzados de Cerro Solo y Laguna Salada, mencionándolo como Cuenca del Golfo San Jorge y no como Chubut.
3) Además, anunció que la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) reportaría el conocimiento técnico y el sector privado asumiría el riesgo de la inversión. Esto genera enorme preocupación por los antecedentes de la falta de control que demostró la CNEA: a) recordemos que sólo se remedió parcialmente, porque no se puede volver a la situación inicial, el 12,5 % del daño ambiental producto de la extracción de uranio en el pasado. b) que las normativas que involucran el manejo de material radiactivo no se cumplen. Los ejemplos recientes abundan: la desaparición de un frasco con Cesio 137 en Rosario que se usa para calibración en medicina nuclear; la aparición de uranio empobrecido en una planta de reciclaje de Córdoba y los descuidos denunciados por empleados de Dioxitek donde se contaminó el área de trabajo con dióxido de uranio.

4) La confirmación de la impunidad con que las empresas generan daños ambientales, a raíz de vergonzoso y desacertado acuerdo del gobierno de Ignacio Torres con YPF que fue aprobado por la Legislatura Provincial. Por tan sólo 25 millones de dólares y unos bienes, la petrolera YPF se desentiende de cualquier reclamo de los afectados por el desastre ambiental causado durante 100 años de actividad.
5) El abierto interés del gobierno provincial por atraer la instalación de centros de datos de inteligencia artificial, como si descubriera la pólvora y desconociendo los planteos a nivel mundial. En una provincia con marcada escasez de agua y una red eléctrica aún deficiente. La ONU reclama que las empresas digan la verdad sobre el consumo de agua y energía que utilizan y la triste experiencia de nuestros vecinos chilenos.
En Quilicura, al norte de Santiago, hace 11 años Google inauguró su primer y mayor centro de servidores en Latinoamérica. Desde entonces, se han establecido 5 centros más. Ahora la región enfrenta críticas, ya que los centros de datos han agotado el agua de los humedales afectados por la sequía, consumiendo miles de millones de litros anualmente. Google poseen derechos de agua que permiten la extracción de 50 litros por segundo, lo que equivale aproximadamente al consumo anual de 8.500 hogares chilenos, por sólo 208 empleos. Los centros de datos ya representan el 62% del consumo eléctrico de la comunidad de Quilicura.
Las comunidades deben conocer esta realidad que nos conduciría a un futuro que no queremos aceptar. Los pueblos tienen el derecho a elegir cómo vivir. Las consecuencias de los extractivismos la pagan quienes habitan los territorios afectados.
Al gobernador y al presidente les decimos que Chubut ya decidió:
No a la megaminería en todo Chubut
No es No
No Pasarán
Fotos: Roxana Sposaro
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