Escribe Moira Millan, Mapuche Tehuelche desde Puelmapu.
En la semana que concluye, dos impactantes noticias brotaron desde el reino de la ácida y mortífera dictadura tecno feudal. Ambas me interpelan y sacuden de manera directa y enteramente subjetiva.
La primera, es el ataque de ciber-odio, contra la activista Flavia Broffoni, una compañera a quien conozco personalmente, que admiro, respeto y aprecio. Se trata de una gran viralización de mensajes de odio señalándola como agresora de policías en Ceuta, lugar en el que ella nunca ha estado. La foto que muestran con su nombre no condice con su imagen, claramente no es ella, pero entonces estos trols ¿por qué se empeñan en difamarla? Porque la supuesta denuncia fue elaborada a través de la Inteligencia Artificial, quien, al recibir ciertas características e información, opera la búsqueda en sus fuentes de datos, concluyendo en ocasiones en resultados equívocos.
Que la dictadura informática nos vigila y ataca de múltiples maneras, no es novedad, sin embargo, saber que una de las formas de agresión son los falsos positivos, que pueden derivar en injusticias que lleguen a conducir a actos deliberados y excesivos, vuelve la amenaza muy tangible. Flavia nos comenta que hay personas buscándola en Ceuta para atacarla, la mujer que está en la foto también está expuesta al peligro. La IA no es infalible y su uso des-regulado y sin dispositivos de seguridad que activen protocolos de resguardo a la integridad de los pueblos, nos vuelve a todxs un flanco para ametrallarnos con todo tipo de mentiras, campañas de odio y falsas acusaciones.
Expreso mi apoyo y solidaridad con la compañera wenuy Flavia Brofoni y pido colaboración para compartir esta denuncia. Por otra parte, habría mucho que reflexionar con ustedes respecto a la situación que se vive en Ceuta, pero ese tema tan importante merece un escrito aparte. Sucintamente digo que, la representación de los migrantes como el mal de estos tiempos, me parece aberrante y repudiable, el cinismo de una gran parte de la ciudadanía de los países ricos, beneficiados por la expoliación y saqueo a los países racializados, de cuya procedencia pertenecen las personas empobrecidas, hambrientas que, se ven forzadas a emigrar, la blanquitud supremacista y privilegiada ,les declara la guerra a estos pueblos desplazados por el extractivismo, la contaminación y la pobreza.
La segunda noticia es el anuncio que construirían en la ciudad de Trelew, en mi provincia, Chubut, Un mega centro de datos de la Inteligencia Artificial llamado “Atlas GigaHub”. Circula muy poca información respecto a este tema. Sin embargo sabemos que las características climáticas y geográficas de la Patagonia, son ideales para la instalación de mega centros de datos, que precisan de ciertas condiciones para su enfriamiento. Lo que callan y no advierten es el impacto directo que tendrá sobre el clima y el consumo de grandes volúmenes de agua, en una provincia con una profunda crisis hídrica, generada entre otras cosas por el fraking, que lejos de traer beneficios a la provincia, provocó un colapso hídrico sin precedentes.
El tecnofeudalismo representa un peligro global, no solo por la concentración del poder económico y politico en unas pocas empresas, controlando así el espacio digital, ejerciendo una vigilancia desenfrenada sobre la humanidad, manipulando a los gobiernos para transformar el campo del derecho, en un verdadero blindaje impúdico de sus crímenes, sino que se han convertido en el principal sector terricida, que lejos de comprometerse con el resguardo de la vida, intentan instalar un futuro apocalíptico en nuestros territorios.
El economista de origen griego, Yanis Varoufakis, plantea que los conceptos de “Mercado” y “beneficio” han mutado a “plataformas tecnológicas” y “Rentas de Capital”; el capital subsiste, pero el capitalismo ha muerto, para ser sustituido por una nueva forma de Feudalismo, el Fudalismo Tecnológico, en el que los poseedores del capital obtienen rentas de internet e imponen sus reglas a los súbditos, usuarios y gobiernos.
La indefensión social frente a este nuevo poder, que no solo activa su regimen en el territorio virtual, sino que avanza sobre nuestro territorio ancestral, me lleva a preguntar, de qué manera los pueblos originarios nos resguardaremos y enfrentaremos a este nuevo escenario que si bien responde al mismo paradigma colonial, hoy se vale de nuevas armas, tan letales como las usadas en la conquista.
La unidad, organización y rebelión de los pueblos telúricos, encontrará la respuesta, para seguir multiplicando la vida.




