Denuncian que YPF avanza en tierras del Lof Kaxipayiñ sin consulta previa

YPF enfrenta denuncias por avanzar en tierras mapuche sin consulta previa ni evaluación ambiental seria, destruyendo ecosistemas clave para la perforación de más de 500 pozos. La Confederación Mapuche alerta sobre riesgos de fracking, contaminación del agua y exclusión de las comunidades afectadas en decisiones que comprometen su territorio y futuro.

En un comunicado emitido el pasado 26 de marzo, la Confederación Mapuche de Neuquén denunció una nueva agresión en el territorio del Lof Kaxipayiñ, en Añelo. Según el documento, la empresa YPF ingresó unilateralmente con maquinaria pesada al istmo que conecta los lagos Mari Menuko y Los Barreales, destruyendo la superficie para iniciar la perforación de cientos de pozos. Este proyecto, que abarca las áreas denominadas “Angostura Sur 1”, “Angostura Sur 2” y “Angostura Norte”, contempla la instalación de más de 500 pozos, sin consulta ni consentimiento de las comunidades afectadas.

La Confederación Mapuche alertó sobre los riesgos ambientales que implica esta iniciativa, incluyendo la fractura hidráulica bajo los lagos y la instalación de kilómetros de cañerías. Estas acciones, según el comunicado, representan una amenaza irreversible para una reserva de agua vital que abastece a miles de personas en localidades como Neuquén capital, Centenario y Cipolletti.

“No existe ningún proceso serio de evaluación de impacto ambiental”

Además, el comunicado criticó la falta de evaluación de impacto ambiental y denunció que las concesiones fueron otorgadas sin respetar los procedimientos legales. “Aquí todo se hace a espaldas de la ciudadanía, violando las leyes provinciales, los principios elementales del derecho administrativo, y los tratados internacionales que garantizan la Consulta Libre, Previa e Informada a las comunidades mapuche, denunciaron.La Confederación también cuestionó la designación de funcionarios sin preparación técnica en áreas clave como Ambiente y Energía, acusándolos de avalar decisiones irresponsables que comprometen el interés público.

En el evento “Vaca Muerta Insights”, el gerente de YPF, Horacio Marín, anunció que la meta de la empresa es alcanzar los 200 mil barriles de petróleo diarios antes de fin de año, sin mencionar los costos sociales y ambientales de este avance. Mientras tanto, las comunidades Mapuche y la población local continúan excluidas de las negociaciones que afectan directamente su territorio y su futuro.

“Pudimos escuchar durante una hora a la Secretaría de Medio Ambiente disertar sobre las mantas oleofílicas, presentándolas como si fueran el gran desafío ambiental de la provincia de Vaca Muerta, mientras en el campo se perfora junto a los lagos y se fractura por debajo de ellos, aguas arriba de cientos de miles de personas que dependen de esa agua para vivir. Un espectáculo que demuestra hasta qué punto la política ambiental se ha reducido a una puesta en escena, vacía de contenido, alejada de las urgencias reales y funcional al extractivismo sin límites. Mientras tanto, en esos salones de lujo, donde se negocia el futuro del agua, la tierra y el aire como si fueran propiedad privada, no hay lugar para la voz del Pueblo Mapuche ni de la población local. Y los medios de comunicación, guardan silencio”, expresaron en el comunicado en el que la organización  también se pregunta: “¿Vale más el petróleo que el agua? ¿Vale más la ganancia que la vida?”.

Los peligros del fracking

Diversos estudios e informes han resaltado las consecuencias alarmantes para el medio ambiente y la salud pública, asociados al fracking. Uno de los principales peligros es la contaminación del agua. La inyección de productos químicos durante el proceso pone en riesgo acuíferos y fuentes de agua potable, debido a posibles fugas y derrames que introducen sustancias tóxicas en el suelo y el agua. Este riesgo es especialmente preocupante en regiones donde el acceso al agua limpia es vital para la población. Además, el fracking implica un uso intensivo de agua, requiriendo grandes volúmenes poniendo en riesgo los recursos hídricos locales. Esto es crítico en áreas ya afectadas por la escasez de agua, donde cada gota cuenta para la supervivencia de las comunidades y pueblos.

Otro riesgo significativo son los terremotos inducidos. La inyección de fluidos en el subsuelo provoca sismos que, aunque en apariencia menores, tienen el potencial de dañar infraestructuras y poner en peligro la seguridad de las poblaciones cercanas.

El impacto del fracking no se detiene ahí. La extracción y el transporte de recursos pueden liberar gases de efecto invernadero, como el metano, contribuyendo al cambio climático y a la degradación del medio ambiente. Esto genera una preocupación adicional en un contexto global que busca reducir las emisiones de carbono.

Las comunidades también enfrentan impactos en la salud pública, con riesgos de exposición a contaminantes en el aire y el agua, además de los efectos del ruido y el tráfico intensificado que acompañan a estas operaciones.Además, el manejo de los desechos generados por el fracking contienen sustancias tóxicas que, sin una gestión adecuada, derivan en la contaminación del medio ambiente. 

Finalmente, en muchos casos, las operaciones de fracking pueden llevar al desplazamiento de comunidades indígenas, alteración de sus formas de vida y su conexión con la tierra.



Deja un comentario