De Norte a Sur: resistencias frente a los incendios

Los incendios que azotan de extremo a extremo nuestro país no son accidentes, sino la cara más cruda del modelo extractivista. El monocultivo de especies exóticas e invasoras, como el pino y el eucalipto, está transformando los territorios en verdaderos focos de peligro. Para entender esta realidad, Infoterritorial dialogó con referentes de comunidades indígenas y brigadistas que sostienen la defensa de los territorios frente al avance del modelo extractivista.

Escriben: Ana Laura Ciapino y Martina Vergara

Foto de portada: Joel Reyero @naturalflash

Cada año la superficie de bosques afectados por incendios forestales se incrementa. Durante la última temporada de incendios en la Patagonia, la superficie de bosques afectados por incendios forestales se cuadruplicó: pasó de 7.747 hectáreas entre octubre de 2023 y marzo de 2024, a 31.722 hectáreas entre octubre de 2024 y marzo de 2025, según los últimos datos relevados por organizaciones socioambientales.

Este año, la realidad no fue distinta, sino que se agravó por los efectos de las olas de calor, sequías extremas intensificadas por los efectos del cambio climático y fundamentalmente, por el monocultivo intensivo de pino y eucaliptos. 

En conversación con Mirta Ñancunao, Werken (vocera) del Parlamento Mapuche Tehuelche en Río Negro, nos expresó: “Gran parte del avance de estos incendios se debe al monocultivo de pino que se ha dado en la zona de la Cordillera, donde estamos las comunidades de la provincia de Chubut, de Río Negro y Neuquén, en las cuales, en la década del ‘60 en Chubut, luego, en la década del ‘70 en Río Negro, se dió comienzo con una política de estado nacional que nos sacó nuestro bosque nativo, peló las montañas, para reemplazarla  por pino de distintas variedades – entre ellos el (Pinus insignis)-  porque necesitaban especies de rápido crecimiento para la industria maderera que había en el lugar. Están invadiendo alevosamente los bosques nativos. Y sabemos que donde ha pasado un incendio, los plantines de pino se reproducen rápido y en grandes cantidades, capacidad que no tienen los bosques nativos”.

Según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca dependiente del Ministerio de Economía de la República Argentina en el 2024, en nuestro país las especies predominantes implantadas son en primer lugar del género (Pinus) y en segundo lugar (Eucalyptus). Ambas especies son inflamables, el (Pinus) tiene además la particularidad de dispersar sus semillas fácilmente mediante las explosiones provocadas por el fuego, lo que provoca la invasión del territorio.

Este modelo se intensifica en un contexto de desfinanciamiento del Fondo Nacional del Manejo del Fuego (FNMF), creado para financiar la prevención y combate de incendios forestales, que fue disuelto, el 7 de julio de 2025 a través del Decreto 463/2025 Art. 4°.

Por otro lado, según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en 2024 la ejecución real del presupuesto fue 81% menor que en 2023, mientras que en 2025 la caída alcanzó el 70,7 % que podrían haberse destinado a fortalecer la infraestructura, el equipamiento, las instancias de capacitación y las condiciones laborales de las y los brigadistas.

Fuente: CEPA en base a presupuesto abierto. Nota: IPC dic/25 – dic/26 REM BCRA. Deflactado con inflaciones promedio anual.

En diálogo con Sergio Torrego, Brigadista autogestivo en la Comarca Andina, nos cuenta la situación actual de los brigadistas que trabajan en los frentes de fuego.

“El escenario que vivimos cotidianamente es un escenario de guerra. Como brigadista autogestivo suelo tener instancias de diálogo con otros/as brigadistas estatales de la zona. Las y los brigadistas, muchas veces, trabajan en los frentes de fuego sin saber si al día siguiente o a la semana siguiente tienen trabajo. Normalmente les renuevan los contratos de trabajo, pero la situación de vulnerabilidad y de precariedad laboral está vigente mientras ellos están trabajando”.

“El desfinanciamiento se manifiesta en las quejas y en los reclamos de las y los brigadistas y en la falta total de manejo y de ordenamiento territorial sobre esas fuentes de combustible (los pinares) que son las más peligrosas que fueron fomentados por el propio Estado”. 

Invasión de pinos después de los incendios. Gentileza: Bomberos de Epuyén

En el extremo noreste de nuestro país, en la provincia de Misiones, se encuentra la Comunidad Mbya Guaraní de Okä Porã, la cual fue amenazada por incendios que lograron apagar, a tan solo 30 metros de su propiedad comunitaria. En este caso en las cercanías de la comunidad, se encuentra la Empresa Forestal Multinacional Arauco S.A. una de las principales terratenientes en la Provincia de Misiones y productora de Pinos y Eucaliptos para la industria maderera.  

Desde finales del siglo XX hasta la actualidad, se instauró un modelo productivista neoliberal que profundizó la acumulación en manos de los capitales nacionales y extranjeros, por desposesión de las comunidades, a través de mecanismos de privatización y de mercantilización de los bienes públicos y comunes, constituyendo una explotación intensiva de nuestros territorios y vida.

En palabras del Cacique Javier Martínez de la Comunidad Okä Porã, “Ellos solo quieren sacarnos más tierra a nosotros, ellos quieren todo”.

A nivel nacional, se está debatiendo intensamente sobre las modificaciones a la Ley de Tierras, específicamente a la prohibición de venta a extranjeros de terrenos incendiados por un plazo de entre 30 y 60 años. Nos preguntamos ¿hay un vínculo entre los incendios que afectan a la Patagonia y el intento de reformar esta Ley de Tierras?

“Entiendo que este proceso de desposeer, de acumulación por despojo, de traspaso de tierras públicas a capitales privados no es nuevo, no viene de ahora, sino que es un proceso que lleva muchas décadas y que viene funcionando sin la necesidad del fuego como lubricante de ese mecanismo”, agregó Sergio Torrego a Infoterritorial. 

Según la información brindada por los gobernadores, el impacto de los incendios forestales  fueron. La Pampa: más de 168.000 hectáreas afectadas, Chubut 45.000 héctareas quemadas, Río Negro 10.000 héctareas consumidas por el fuego, Neuquén 6.000 hectareas afectadas, Santa Cruz 700 hectáreas. Cifras récord a comparación de años anteriores. 

Fuente: Mapa Satelital Interactivo de Google zonas afectadas en Chubut por los incendios

Voces de las comunidades indígenas afectadas

El avance del fuego genera pérdidas de viviendas, hectáreas enteras de bosques y muertes de animales. En este contexto, las comunidades indígenas se encuentran en un total estado de abandono. Esto hace que el miedo y la desesperación comiencen a ser constantes, porque una vez que el fuego se apaga; ¿Qué queda?

La constante culpabilización de quiénes más cuidan la naturaleza se suma a la falta de respuesta por parte de un Estado que permite el despojo de las tierras comunitarias y la destrucción de la vida en el territorio. Luego de los incendios sufridos por la comunidad Mbya Guaraní de Okä Porã, el Cacique Javier Martínez en diálogo con Infoterritorial nos comentó “Quiero que nos ayuden desde el gobierno y la Dirección Provincial de Asuntos Guaraníes en Misiones, que nos  echen una mano. Necesitamos conectar la luz y el agua, todavía no tenemos nada. Que no nos molesten, que no asusten a los/las  niños/as. Porque ese día que pasó me asustó mucho y no estamos durmiendo bien, ¿qué tal si estamos durmiendo y pasa de vuelta un incendio?”

Mientras que las verdaderas víctimas temen la reactivación del fuego, también se ven criminalizadas por los principales culpables de la tragedia. Con respecto a esto, Mirta Ñancunao nos decía “Repiten la misma historia de siempre, la gente en algún momento les creía, pero ahora ya no les creen porque no existe eso que ellos inventan. Resulta que ahora hay una comunidad justo en la en la zona de Puerto Patriada, y acusaron a dos mujeres, a dos lamngen de haber iniciado el fuego (…) Cuando se les quemaron los animales, se les quemaron los caballos, se les quemó todo. ¿Cómo van a quemar su propio territorio, sus propias cosas con lo que cuesta armarse un rancho?” 

A través de estos discursos los gobiernos buscan construir un enemigo interno en las comunidades indígenas para tapar su propia negligencia estatal. 

Después del paso del fuego en Comunidad Mapuche Lorenzo Pulgar Huentuquidel, Puerto Patriada, Chubut. Foto: Roxana Sposaro

“Entonces eso es doloroso, es grave, y que quieran responsabilizar a gente que no tiene nada que ver cuando el gobierno tiene la responsabilidad, cuando el gobierno de Chubut no puso los recursos que tenía que poner para hacer los trabajos de prevención de incendio que ya tenía un dinero destinado” agrega Mirta. 

Pero las comunidades no se rinden; siguen resistiendo y defendiendo la vida en el territorio a través de sus conocimientos ancestrales y su vínculo con la naturaleza. 

En palabras de la Werken, “la solución es prevenir los incendios y cuidar los bosques, quererlos, respetar la naturaleza. Estos bosques cumplen una función, son el pulmón del planeta.

Es muy triste para nosotros, es muy triste para quienes pertenecemos a pueblos originarios porque se quema la medicina, se quema la vida, no solamente el bosque, el bosque comprende un montón de otras cosas. Hay fauna, y flora, tenemos el Pudú pudú que ya está en peligro de extinción, también el Huemul, hay mucha especie nativa, pero también hay animales domésticos que dan mucha lástima, las mascotas quedan quemadas y ni hablar si las personas no alcanzan a salir de sus casas ante los incendios.”

   Huemul. Foto de Jo Anne Smith-Flueck       
 Pudú pudú. Foto de Marc Faucher

“Claramente que es factible la erradicación de los pinos, es factible además la erradicación no solamente de las plantaciones planificadas, sino de esta reproducción espontánea que han generado los pinos sobre ecosistemas nativos, pero implica una decisión política y una inversión económica sin precedentes que ambos requisitos no están siendo observados en este momento”. Destacó Sergio Torrego, Brigadista autogestivo de la Comarca Andina. 

Los incendios a lo largo del país se volvieron cada vez más frecuentes y mucho más feroces. Pero estos no se generan solos, aparecen casi siempre relacionados a un modelo extractivista que arremete con toda la vida nativa y a un Estado ausente que se niega a tomar cartas en el asunto. La devastación que dejaron los incendios, nos debe poner en alerta como habitantes de este suelo. 

Las comunidades indígenas, la organización de vecinos voluntarios, autogestivos y brigadas nos marcan las coordenadas para crear otros futuros más solidarios y empáticos. Es momento de que nos unamos desde el Norte al Sur y defendamos nuestra fuente de vida.

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