Memoria de los pueblos
A 50 años del golpe de Estado militar, empresarial, eclesiástico.
Escribe Wayra Quique Gonzalez
“La lucha de nuestros Pueblos, contra el poder, es la lucha de la memoria contra el Olvido”. (De la red).
“La memoria intenta preservar el pasado sólo para que le sea útil al Presente. Procuremos que la memoria colectiva sirva para la Liberación y nunca para el sometimiento”. (De una pintada Callejera).
“Parecía que mucho se ha perdido, sin embargo, empezando a hacer un poco de historia, uno se encuentra con cosas que no se han perdido, que están vigentes. Están en el trabajo, en la alimentación. En este momento la gente empieza a tomar conciencia de ello”. (Abuelo Miguel Pastrana de Amaicha del Valle).
Desde la percepción cíclica como andinos, cincuenta años es un buen tiempo para aportar y reflexionar. El futuro es algo que no está por venir ni el pasado algo que fue, simplemente el tiempo viene cargado de memoria e historias. Memoria que van manifestando verdades, en contra de los relatos que des-argumentan, niegan, invisibilizan y polarizan.
Las naciones- pueblos pre-existentes a los Estados modernos, hoy reconocida como Abya Yala, Tawaintisuyo, Kollasuyo estamos en el proceso de nuestra reconstitución como Naciones, sosteniendo y afirmando nuestras identidades desde la memoria histórica.
En este contexto de los cincuenta años del nefasto golpe de Estado militar, empresarial y Eclesiástico. Atestiguamos que por más de 500 años venimos sometidos a un plan de exterminio sistemático.
“Bajaron de sus barcos de hierro sus cuerpos envueltos por todas partes y sus caras blancas y el cabello amarillo y la ambición y el engaño y la traición y nuestro dolor de siglos reflejados en sus ojos inquietos nada quedo en pie, todo lo arrasaron, lo quemaron, lo aplastaron, lo torturaron, lo mataron. Cincuenta y seis millones de los nuestros, cincuenta y seis millones de hermanos indios esperan desde su oscura muerte, desde su espantoso genocidio que la pequeña luz que aun arde como ejemplo de lo que fueron algunas de las más grandes culturas del mundo se propague y arda una enorme llama y alumbre por fin nuestra verdadera Identidad.” (Víctor Heredia 1986, texto de la obra musical “Taki Ongoy”)
MEMORIA HISTORICA
Aunque relacionadas en muchos aspectos, Historia y Memoria no son lo mismo, ni se desarrollan de modo similar, ni con idénticos ritmos. La historia no siempre puede creerle a la memoria, y la memoria desconfía de una reconstrucción que no ponga en su centro los derechos del recuerdo (derechos de vida, de justicia, de subjetividad).
Memoria colectiva: Es el relato igualado y simplificado que comparten al menos básicamente los testigos de un acontecimiento.
Memoria Histórica: Es una representación sobre el pasado que comparten por transmisión aquello que no han presenciado existencialmente al acontecimiento.
Desde la Memoria Histórica los pueblos Kollas de la Puna y La Quebrada van escribiendo su historia: por ejemplo, las batallas de abra de La Cruz (Chutanay) en Cochinoca y la Batalla de Quera en Rinconada (1874-1875) están sistematizadas por el aporte de autores como Irma Bernal, “Rebeliones Indígenas en la Puna” (1984); Andrés Fidalgo, “¿De quién es la Puna?” (1996) y el Ingeniero Esteban Cardozo, “Batalla de Quera”(1998).
También hay aportes desde la memoria y el relato oral:
“Los ejecutaron en la plaza central de Santa Catalina a Mariano Aucapiña y Tomas Chambi, comandantes de la batalla de Abra de la Cruz (Chutanay) y Quera, luego se persiguió a los otros hermanos combatientes y en mina Azules les ejecutaron, les chancaron (del quechua Ch´ankay, Apedrear, machacar, tirar, arrojar piedras). Ya nadie más hablo, hasta 1975, donde se puso una placa conmemorativa, en la Plaza de Santa Catalina, luego vino la dictadura de 1976 y de un día para otro la placa apareció en las afueras del pueblo toda abandonada, resistiendo al tiempo y ya cuando se volvía a hablar del regreso de nuestras costumbres, cerca de un monolito que hemos construido pusimos la placa de 1975 que reconocían la lucha y el Chancamiento de Minas Azules “16 de enero de 1875. Y en el mismo lugar ofrendamos a nuestra Pachita. Era cuando teníamos que marchar a pelear por nuestros derechos como desocupados y como comunidad Aborigen, era en el 2001 y allí empezamos ya también a formar nuestra comunidad que después de largas charlas le pusimos “Aucapiña- Chambi” en homenaje a estos líderes que lucharon por nuestras tierras”. (Emiliano Cari. Mituli, 2010 Comunero de Santa Catalina)
Del Primer Malón 1946: “En la madrugada del 3 de Agosto de 1946, después de agotar la persuasión de la prefectura, la policía Federal reforzó a aquella y desalojaron a los indios cargándolos en un tren especial que partió de inmediato, aproximadamente a las 3, no sin que antes los coyas rompieran todos los vidrios. Unos cuantos, cuyo número no se ha determinado aún, lograron fugar del tren y se encuentran en la capital, donde han recurrido a los servicios de Bertonazco y del diputado Viviano Dionisio. Este último envió telegrama colacionados a la Suprema corte y al presidente de la Republica. La gestión ha costado al Estado-residencia en el hotel de inmigrantes, alimentos y tren especial-cerca de 40.000 pesos…” (Es copia fiel del original) Instituto Interdisciplinario Tilcara, 2007, Malón de la Paz “una historia, un camino”.
“Los maloneros envagonados, custodiados por personal de la policía federal y de Gendarmería, que luego serían parcialmente relevado por distintas policías provinciales, prosiguieron su viaje al norte en un tren fantasma que evitaba contacto. Las paradas técnicas del tren que subía a la Puna se realizaban de noche prohibiendo cualquier tipo de acercamiento a los desterrados”. (Marcelo Valko 2007 “Los indios invisibles del malón de la Paz”)
Del Golpe de Estado de 1976
El aparato Estatal represivo activa sus fuerzas sobre los obreros Kollas, Guaraní, la mayoría parte de las comisiones de los sindicatos Mineros, Azucareros (Ledesma), Docentes. En la memoria asoman nombres como Avelino Bazán dirigente minero. Marina Vilte docente. Rescato la memoria de la comisión del sindicato minero de Aguilar donde fueron detenidos, hostigados, torturados y por años silenciados.
La dignidad y la resistencia milenaria de hombres, mujeres, niños, los que supieron enfrentar estas estructuras de explotación junto a la organización gremial de valientes dirigentes que con la convicción de defender los derechos de la clase trabajadora internalizaban los valores como la solidaridad y el servicio a sus compañeros trabajadores. “Desde ahora en adelante no debemos llamar más compañeros a los que no tienen sentido de solidaridad en las huelgas sino simplemente señores. (…) No existe razón alguna para declinar tan honrosa misión y que una Asamblea general es tan soberana que obliga moralmente a cumplir con tal mandato y que, si no tienen ánimo de trabajar para el sindicato, deberían renunciar”.
Mandatos de organización y disciplina gremial que supieron asumir la comisión de los compañeros Roberto Valeriano, Roberto Troncoso, Efrén Guzmán, Concepción Cruz, Rubén Cari, Ángel Rozo, Mariano Rodríguez, Bruno Díaz, Fernando Sosa, Luis Romitti, Venancio Cárdenas, Anastasio Colmenares, Faustino Farfán, Reinaldo Aguilar, Cirilo Paredes, Roberto Quiroga, Martiniano Espinoza, Pascual Morales, Eleuterio Zapana, Fausto Calapeña. La mayoría de origen Kolla, si bien en ese periodo histórico no había una conciencia identitaria como indígenas-indio, pero las practicas organizativas y culturales tenían el peso y la esencia de nuestros pueblos milenarios.
En el breve ensayo de “Avelino Bazán y su ser indio” descubro en sus escritos entre líneas, la identidad del ser Kolla y abre la posibilidad que permite pensarnos como sujetos políticos apoyando los proyectos de liberación de aquellos tiempos y del presente.
LA MEMORIA EMERGENTE Y PRESENTE
El regreso del pasado no es siempre un momento liberador del recuerdo, sino un advenimiento, una captura del presente.
Proponerse no recordar es como proponerse no percibir un olor, porque el recuerdo, como el olor, asalta, incluso cuando no es convocado. Llegado de no se sabe dónde, el recuerdo no permite que se lo desplace; por el contrario, obliga a una persecución, ya que nunca está completo. El recuerdo insiste porque, en un punto, es soberano e incontrolable (En todos los sentidos de esa palabra). El pasado, para decirlo de algún modo, se hace presente. (Beatriz Sarlo “Tiempo Pasado”)
El recuerdo, la memoria, no pide permiso para manifestarse en el momento menos pensado, aflora. Comparto el testimonio de la Abuela Robustiana Sarapura de Flores que entre la sobremesa me compartió su vivencia de aquellos tiempos difíciles de la dictadura militar de los 70 en Abra Pampa.
EL CUMPLEAÑOS DE DOÑA ROBUSTIANA
El compartir es propio de nuestro ser indígena-indio, siempre hay motivo para celebrar. En este caso en el cumpleaños de doña Robustiana no solo nos compartió el asadito de cordero, sino su experiencia de luchadora. Entre el pijcheo (coqueo) y en la sobremesa doña Robustiana nos dice:
“¿Quiere que les cuente cuando me han tomado por subversiva?”, y entre risas, doña Robustiana comienza: “Me he levantado tempranito ya que en los meses de octubre y noviembre ya está calentito. De repente veo a unas personas que se meten en mi casa. Mi esposo Mateo, también se incomoda y se entran en mi casa, quieren llevárselo detenido a mi esposo Y una voz dice: ‘A él no, a la señora’. Rápidamente sin darme tiempo a nada, ni siquiera a ponerme una campera, me suben a un furgón. En él, ya estaba don Alfredo, le pregunto qué está pasando y una voz agresiva nos dice: ‘Silencio, ¡acallados ahí!’. Luego el vehículo va a la casa de un joven. A este lo sacan sin zapatillas Y por último detienen a una maestra, así nomás, con su guardapolvo y su portafolio. Permanecemos callados. Y de repente me doy cuenta que todos los que estábamos detenidos formábamos parte de una comisión que se había constituido para defender las instalaciones del mercado del pueblo. Ya que en ese tiempo el comisionado municipal, quería cambiarlo y ceder parte de las instalaciones a la policía. Nosotros queríamos defender ese lugar histórico de nuestros antepasados, ya que allí funcionaba también el mercado central del pueblo. Luego nos han trasladado a la capital de la provincia y allí nos han tenido por mucho tiempo. Mi esposo me buscaba y lo mandaban de la seccional de la policía a la guarnición del ejército. Y así hasta que un día me toman declaración y me preguntan de por qué nos reunimos con aquella comisión en lo oculto. A lo que yo le dije que nunca nos reunimos en oculto, simplemente defendíamos el edificio que nos dejaron nuestros abuelos y nada más. Luego le interrogaron al joven que lo habían sacado sin sus zapatillas y lo único que decía asustado es que unos hombres lo han sacado de su casa a la madrugada. Luego lo retaban diciendo que nunca más ande en reuniones que no sabe; que vuelva al pueblo y se quede piola. Lo mismo lo han dicho a la maestra, que se dedique a enseñar y que una maestra no puede andar en cosa raras. Y así volvimos al pueblo, de vez en cuando nos vigilaban. Y así mi historia cuando me tomaron por subversiva.”
La abuela Robustiana siguió su vida en su puesto del mercado, vendiendo verduras y resistiendo al tiempo y a la historia. (Wayra Quique 2004 “Revista Animadores”)
EL PESO ÉTNICO DE ORIGEN
El no considerar a los Pueblos Indígenas como activistas y sujetos políticos, no representaban un problema como tal para el régimen golpista del 76. Si hubo víctimas y persecución a hermanos y hermanas identificadas en organizaciones no vinculadas con su origen indígena.
En 1970 se fundó la Comisión Coordinadora de Instituciones Indígenas de la República Argentina (Cciira), con sede en Buenos Aires. Esta entidad agrupó a un número considerable de dirigentes e intelectuales indígenas, incluyendo a los primeros profesionales del Derecho entre ellos, como Nimia Apaza y Eulogio Frites.
La Cciira contribuyó decisivamente a la organización de las más importantes asambleas políticas del movimiento indígena de la década siguiente y sostuvo a organizaciones y dirigentes en los difíciles años de la última dictadura. Tenía fuertes conexiones con el Movimiento Villero de Buenos Aires y con el sector del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo liderado por Carlos Múgica. Los objetivos volcados en documentos de la Cciira expresan la voluntad de sus fundadores de generar un espacio que no se asemejara a los anteriores, ya fueran los hegemonizados por la Iglesia o los “indigenistas”, y en los que la presencia o intervención de la militancia originaria tuviera que ver con necesidades y discusiones propias y no para ilustración o traducción de disquisiciones ajenas.
En julio de 1973, la Cciira propuso formalmente la creación de un Instituto Nacional de Participación Indígena para reemplazar al Servicio Nacional de Asuntos Indígenas (SNAI), el órgano indigenista oficial. En un documento de 1973 Cciira expresa: “[la Cciira] se abstuvo de embanderarse políticamente, sin que ello implique la no participación política de sus miembros de manera individual, ya que, obviamente siempre se entendió que la cuestión indígena no estaba separada de la situación general del país; así es que siempre se sostuvo que en un país dependiente no habría liberación para nadie. […] La lucha por la liberación ha de emprenderse desde todos los sectores, así es que lo indígena es fundamental en cuanto da pautas básicas para la formación y afianzamiento de una Conciencia y una Cultura nacionales. Así lo entendimos siempre, por eso hemos luchado en cualquier terreno”.
La decisión de compartir agendas con otros movimientos no estuvo exenta de costos para los activistas originarios. Como denunciara la Cciira, esto no fue sencillo, porque nosotros fuimos controlados, perseguidos, saboteados y amenazados. (Diana Isabel Lenton 2018. De genocidio en genocidio. Notas sobre el registro de la represión a la militancia indígena)
La memoria rescata a los pueblos que lo preservan, El pasado, para decirlo de algún modo, se hace presente. Y el recuerdo necesita del presente porque, el tiempo propio del recuerdo es el presente: es decir, el único tiempo apropiado para recordar y, también, el tiempo del cual el recuerdo se apodera, haciéndolo propio.
He intentado describir de una forma cronológica como nuestros pueblos desde la invasión, conquista desde hace más de 500 años, se ha aplicado una matriz de exterminio y destrucción. Los conquistadores-colonizadores no tienen tiempo que perder, deben hacerse ricos de inmediato; por consiguiente, imponen un ritmo de trabajo insoportable, sin ningún cuidado de preservar la vida. La invasión y conquista se sucede con tal rapidez que la muerte de toda una población no los inquieta sobremanera: siempre se puede traer otra a partir de las tierras recién conquistadas. (Tzvetan Todorov 2003 “La conquista de América”).
En la conformación del Estado-Nación se vuelve a aplicar la persecución, el exterminio, la represión (Batallas del Abra de la cruz y Quera 1874-75) el envagonamiento de los maloneros del 46. Esa matriz exterminadora se activa con el terror criminal desde el Estado con el golpe del 76 con miles de detenidos desaparecidos, presos políticos, exiliados, personas asesinadas, ciento de niños secuestrados y una situación económica desastrosa.
Hablando de Memoria, el intelectual Marcelo Valko hace un aporte, afirmando que hubo una “Pedagogía de la desmemoria”, negándonos, ninguneando a nuestros pueblos indios, comparto un párrafo de su libro “pedagogía de la desmemoria”.
“El Indio al ser un producto del desierto como lo presento el teniente coronel Manuel Olascoaga, secretario del cuartel general de Roca, brota como un mal del Desierto. Esto se reflejará sin pausa en los textos escolares. El problema del indio también era herencia vieja. Un indígena no es un indígena, es un problema. De este modo se transforma a los pueblos originarios en lo que no son. En lo que en realidad no existe. Se los problematiza como grupo. En todos los casos, la sociedad adopta y utiliza un imaginario impuesto que en primera instancia ausentifica una presencia que se considera una contrariedad irreductible, de esta forma se lo vacía de su propio y verdadero contenido y luego se le hace depositario de todos los males y todas las culpas. No soy lo que soy, sino lo que dicen que soy: por lo tanto, no existo”. (Marcelo Valko 2010 “Pedagogía de la desmemoria” crónicas y estrategias del genocidio invisible)
A pesar de la Invisibilización, la negación, aquí estamos, levantando nuestras voces, nuestras memorias y junto a los 30.000 mil compañeros desaparecidos, diciendo PRESENTES, ahora y siempre. Apostando a una nueva resistencia, denunciando a este gobierno nacional “Llunko”, servil al imperio Anglo-sionista, que aplica ni más ni menos las mismas políticas de exterminio hacia nuestros pueblos, amenazando y destruyendo nuestros territorios con sus políticas entreguistas y extractivistas, con la represión hacia nuestros abuelas y abuelos. Con la criminalización hacia nuestros niños y adolescentes, el ajuste insostenible a los hermanos y hermanas laburantes que si se desloman literalmente.
En la memoria de nuestros Ancestros y Ancestras de los 30.000 mil, de los jubilados/as que dan batalla en las calles, de los nuevos desocupados no nos han vencido. Jallalla!!! Kawsachun!!! Arriba nuestras Wiphalas, abajo los imperios…
BIBLIOGRAFIA
Beatriz Sarlo 2012 “Tiempo Pasado” Siglo veintiuno editores.
Daniel Lvovich y Jaquelina Bisquert 2008, La cambiante memoria de la dictadura Discursos públicos, movimientos sociales y legitimidad democrática, Universidad Nacional de General Sarmiento.
Diana Isabel Lenton 2018 “De genocidio en genocidio”. Notas sobre el registro de la represión a la militancia indígena Revista de Estudios sobre Genocidio. Año 9, volumen 13, Buenos Aires, noviembre de 2018.
Wayra Enrique Gonzalez 2020 “Avelino Bazán y su ser indio”, Ángulo Plata editora.
Marcelo Valko 2007 “Los indios invisibles del malón de la Paz”, Ediciones Madres de Plaza de Mayo, Marcelo Valko 2010 “Pedagogía de la desmemoria, crónicas y estrategias del genocidio invisible”, Ediciones Madres de Plaza de Mayo.
Tzvetan Todorov 2003 “La conquista de América”, Siglo veintiuno editores.
Foto: Roxana Sposaro
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