Amaicha y la autogestión comunitaria indígena
La Comunidad Indígena de Amaicha del Valle, en el valle del Yokavil en Tucumán, sostiene uno de los proyectos socioproductivos más singulares del país a través de su bodega gestionada íntegramente por la comunidad.
La “Bodega Comunitaria Los Amaicha” se distingue por ser la primera con estas características en América Latina y la tercera a nivel global. Funciona dentro de un contexto de gobernanza comunitaria basada en el Cacicazgo y el Consejo de Ancianos, donde las decisiones fundamentales se toman en asamblea y los beneficios se reinvierten en el desarrollo colectivo. Con una producción anual de aproximadamente 50.000 litros, este establecimiento no es solo un emprendimiento vitivinícola; constituye un manifiesto político y económico.

Eduardo “Lalo” Nieva, ex cacique y uno de los principales impulsores del proyecto, se prepara para participar en un conversatorio sobre “Economía Social y Pueblos Indígenas” el próximo martes 3 de marzo a las 18 horas vía Zoom.
En comunicación con inforterritorial, Nieva manifestó: “Es necesario que los Pueblos Indígenas empecemos a hablar de economía, más allá de nuestra propia economía comunitaria”, subrayando la necesidad de romper el impuesto techo de cristal de la subsistencia para disputar el desarrollo estratégico y las lógicas del sistema capitalista.
La Personería Jurídica y la resistencia histórica
La historia de Amaicha es la de una resistencia que data de 1716, respaldada por una Cédula Real que se acordó con la Corona Española y que el Estado Argentino ha tenido que respetar. “El gobierno indígena de Amaicha nunca se interrumpió, siempre hubo acuerdos, negociaciones, diversos pactos y la verdad que siempre hubo juicios de por medio, sacándonos las tierras”, recordó el ex cacique.
Con 52.802 hectáreas de Propiedad Comunitaria, el desafío del gobierno indígena -que Nieva integró durante 12 años- fue potenciar ese derecho territorial con la soberanía alimentaria.
“Cuando empezamos con el gobierno en 2008 lo primero que hicimos fue regularizar la apertura jurídica, eso nos llevó dos años y medio”, explicó Nieva. El proceso representó un desafío institucional sin precedentes que puso a prueba la determinación de la comunidad frente a las estructuras administrativas tradicionales.
El primer gran obstáculo surgió ante el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), organismo que inicialmente exigía la identificación individual de los casi sesenta productores involucrados. La comunidad mantuvo una postura firme al defender que tanto el título de propiedad como la elaboración colectiva son únicos y de carácter estrictamente comunitario, rechazando cualquier fragmentación de su identidad productiva.

Simultáneamente, la gestión ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (ex AFIP) derivó en una nueva disputa burocrática. El conflicto radicaba en la figura jurídica, ya que las autoridades estatales los instaban a constituirse como cooperativa o sociedad anónima. “¿Por qué nosotros tenemos que adaptarnos a otras formas económicas que no son las nuestras?“, cuestionaban los productores. Los comuneros persistieron hasta lograr que se aceptara el CUIT de la comunidad indígena como titular de la actividad, salvaguardando su estatus legal y cultural.
Esta visión de autonomía se materializó en una infraestructura que combina el concepto del Buen Vivir con la eficiencia técnica. La bodega fue edificada íntegramente en piedra con una disposición circular que honra la estética arquitectónica tradicional. Este diseño no solo ofrece un simbolismo de arraigo, sino que dota al lugar de condiciones ambientales óptimas para elaborar vinos de altura capaces de competir con los grandes polos de Salta y Catamarca.
Sumak Kawsay
El modelo económico de Amaicha desafía el manual capitalista: aquí, los comuneros son simultáneamente dueños y trabajadores de su tierra. “Es un sistema donde el compromiso hacia el colectivo se trabaja permanentemente. Producimos Malbec y una cepa Criolla que trajeron los curas a los valles hace 300 años; el indígena se apropió de esa cepa y la conservó. Esos 8.000 litros de Criolla son los primeros en venderse”, afirma el referente en relación a “Sumak Kawsay“, el vino elaborado por la bodega comunitaria y que significa “Buen Vivir” en lengua quichua.

A pesar del éxito productivo, la comercialización sigue siendo el principal desafío en un mercado dominado por capitales extranjeros que en las últimas décadas adquirieron viñedos y bodegas de las zonas aledañas. Amaicha resiste mediante alianzas con cooperativas locales y el turismo responsable, aunque Nieva critica la falta de políticas públicas concretas: “Existe una legislación riquísima, pero para ejercer el derecho tiene que haber políticas desde y con los Pueblos Indígenas, no diseñadas desde un escritorio”.
Nieva rememora con emoción a una anciana de la comunidad, Doña Celia Andrade que, poco antes de fallecer, dejó un mensaje a jóvenes visitantes de escuelas secundarias de Tucumán que habían asistido en un viaje escolar a la bodega comunitaria: “Estudien este modelo, porque hace al mundo más justo. Ustedes como jóvenes deben estudiar para apoyar estos emprendimientos comunitarios, para crear fuentes de trabajo, vender sus productos”.
Lalo Nieva sabe que aún queda mucho por hacer. Otro de los desafíos de su cacicazgo fue garantizar el acceso al agua potable como servicio público. “Pero llegó la pandemia cuando el proyecto ya estaban avanzadas un 80% las obras. Han pasado seis años y aún no se ha terminado. Era nuestro sueño: contar con una empresa de producción y otra de servicios en la lucha por los derechos de los Pueblos Indígenas“.
La experiencia de Amaicha del Valle disputa tanto el modelo de producción dominante como el concepto de riqueza. “Son formas de economía diferentes, donde podemos construir seguridad y soberanía alimentaria a futuro, pensando en políticas públicas diseñadas desde y con los Pueblos Indígenas”, concluyó Nieva.
Para conocer más sobre esta y otras experiencias podés participar del conversatorio virtual sobre “Economía Social y Pueblos Indígenas” el próximo martes 3 de marzo a las 18 horas.
La inscripción es libre y gratuita en el siguiente link: https://us06web.zoom.us/j/82042891005pwd=kb1g6HjwNqTa2DlrEiMHXF0JbmEYVw.1&jst=2
Imagen de portada: Gentileza Bodega Comunitaria Los Amaicha
Fotos: Roxana Sposaro
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